HB ofrecerá al PNV una tregua de ETA a cambio de otra Udalbiltza y volver a las instituciones
El líder «batasuno» Joseba Álvarez anuncia ataques como el del colegio de Chechenia si no se cumplen sus exigenciasUna nueva Udalbiltza que permita a Batasuna (a ETA) recuperar, de algún modo, el poder político perdido tras su deslegalización. Esta es, según fuentes antiterroristas consultadas por LA RAZÓN, la estrategia de los proetarras ante las sugerencias que están recibiendo desde el PNV para que apoyen el Plan Ibarreche, proyecto al que los de Arnaldo Otegui no están dispuestos a dar sus votos. Sin embargo, quieren aprovechar la ocasión para forzar a los nacionalistas a que les ayuden a volver a tener una presencia «institucional» y que eso vaya acompañado de medidas para restablecer sus «finanzas». La presión al PNV comenzó con las veladas amenazas de Joseba Álvarez y su afirmación de que ahora «el PNV debe buscar soluciones».
J. M. Zuloaga
Madrid- En el último «Zutabe», publicación interna de ETA, conocido en los primeros días de agosto, la banda, tal y como publicó este periódico en su edición del pasado día 2, recriminaba a los nacionalistas que hablaran de posibles treguas ya que este tipo de medidas se pactan entre las «partes en conflicto», es decir entre el Gobierno de la Nación y ellos. Se anunciaba, de este modo, un cambio de estrategia de los pistoleros pocas semanas antes de que se inicie el debate del Plan Ibarreche. Las prisas que tiene el PNV para asegurarse el apoyo de Batasuna, a cuyos representantes mantiene en el Parlamento vasco pese a las resoluciones del Tribunal Supremo, ha animado a los proetarras a intentar una jugada cuya finalidad es recuperar el poder y el dinero perdidos tras la deslegalización de las organizaciones del entramado de ETA. La estrategia proetarra consiste, según las citadas fuentes, en forzar al PNV a que apoye la creación de una nueva Udalbiltza, que en este caso no podría ser una asamblea sólo de electos sino también de no electos, en la que estarían los representantes de Batasuna que no pudieron presentarse y que, según sus cálculos, habrían salido elegidos en los pasados comicios municipales.
Esta asamblea estaría dotada de amplios poderes para el control de ayuntamientos y otras corporaciones y, lo que es más importante para Otegui y los suyos, debería contar con los medios económicos necesarios que les permitieran disponer del dinero que manejaban ante de que fueran deslegalizados. A cambio, la banda terrorista podría anunciar una tregua en octubre, que es lo que reclama Juan José Ibarreche para poder debatir su plan en un ambiente de «no violencia» y someterlo a referéndum. Precisamente en esta línea de presión sobre el Gobierno vasco del entorno proetarra se enmarcaría la manifestación contra lo que los abertzales denominan «apartheid político» (y que no es otra cosa que la deslegalización de Batasuna) que se produjo en San Sebastián. Una vez completada la marcha, el parlamentario de Sozialista Abertzaleak, Joseba Álvarez, ya advirtió que «cuando a un pueblo se le niegan todas las oportunidades para alcanzar una salida política, suceden cosas como las ocurridas estos días en Beslan y lo que está sucediendo desde hace años en Chechenia», con lo que estableció un paralelismo entre el brutal ataque terrorista al colegio, y situaciones que se pueden producir en un futuro en España llevadas a cabo por los asesinos de ETA. Asimismo, Álvarez dejó claro que el PNV «debe buscar soluciones a esta situación», ya que «la izquierda abertzale ya ha presentado sus propuestas en la dirección del diálogo», con lo que dejó bien claro a los dirigentes peneuvistas que ahora es a ellos a los que les toca mover ficha. Lo cierto es que comienza a surtir efecto, porque ayer mismo el presidente del Parlamento vasco, Juan María Atucha, solicitó al Gobierno socialista que permita a Batasuna presentarse a las próximas elecciones autonómicas si ETA declara una tregua. Para Atucha, «no hay que olvidar que una parte de la ciudadanía de este país está huérfana de proyecto», aunque juzgó muy difícil que pueda presentar listas a los comicios. En una entrevista al diario «Avui», el dirigente vasco expresó su disconformidad porque la formación abertzale no condene la violencia, pero consideró que sus votos «son tan legítimos como los del resto» y representan «a una parte importante del pueblo vasco».
Mientras, el desafío secesionista del lendakari continúa provocando las más airadas reacciones fuera del entorno nacionalista. Ayer le tocó el turno al rector de la Universidad Carlos III de Madrid y uno de los ponentes constitucionales, Gregorio Peces Barba, quien calificó el plan de soberanía de Ibarreche, como «una monstruosidad y barbaridad jurídica y una indignidad política». Peces Barba, que impartió en A Coruña un curso sobre la Constitución que organiza Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), consideró «indigno» que se «utilice» la Constitución para «alcanzar puestos desde los que destruir el propio sistema constitucional». «El Plan Ibarreche es una hipocresía, porque se mueve cuando le da la gana al PNV», continuó Peces Barba, quien recriminó a este partido político la «instrumentalización» del sistema democrático, al debatir o paralizar el plan cuando desea. Con todo, advirtió a los nacionalistas vascos de que su «falta de lealtad tan impresentable se tiene que volver contra ellos».
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